La reinvención de Lara: Rise of the Tomb Raider

El año 2013 la compañía Square Enix decidió darle una nueva vida a una de las franquicias más icónicas de la historia del videojuego. Una nueva Lara Croft, ahora adolescente, asumía la aventura de un nuevo Tomb Raider, que no sólo estaba renovado en estética sino que también en espíritu.

Lejos de los juegos originales donde primaban los puzzles y las búsqueda de tesoros dentro de tumbas escondidas fue reemplazado por una aventura de supervivencia al más puro estilo Uncharted, donde el combate y los buenos reflejos parecían ser más importantes que la exploración misma.

El juego funcionó, pero a mi juicio no aportó nada muy diferente a lo que ya hacía la serie de Nathan Drake. La pregunta válida en este caso es si dos años después, con su secuela llamada Rise of the Tomb Raider, la serie podría tener un giro nuevo o si estaría condenada a ser la Nathan Drake femenina.

Y por suerte ese giro si ocurrió. Rise of the Tomb Raider, el último juego creado por Crystal Dynamics es una aventura refrescante que va en la dirección correcta para volver a convertir a la serie en un actor relevante para la industria.

Ubicado un año después de la historia de su precuela, Lara sigue con la necesidad de saber qué pasó durante su trágica estadía en la isla de Yamatai. Esto no solo marca un cambio en el argumento sino que también en el espíritu de la aventura. Ya no es Lara, la niña que estuvo en el lugar y momento equivocado, sino que Lara, la que tiene un espíritu aventurero gracias a la motivación dada por las investigaciones de su difunto padre y que ella desea terminar.

Esta obsesión algo testaruda, producto de que estamos todavía frente a un personaje inmaduro, lleva a Lara Croft a viajar a Siria y luego a Siberia en búsqueda de la ciudad perdida de Kitezh, lo que define el lugar donde estaremos en la aventura.

El juego es en esencia muy similar al anterior en cuanto a que el avance de las misiones y las historias es lineal, basado en diferentes áreas que varían desde bosques nevados hasta oasis en la montaña, pasando por bases soviéticas, cuevas congeladas y villas perdidas.

Esta variedad de escenarios ya le da una ventaja por sobre el anterior. Pero estos escenarios no solo son variados en cuanto a su diseño, sino también a su escala. En lugar de apostar por un mundo abierto como lo hacen la mayoría de los juegos modernos, Rise of Tomb Raider es una mezcla perfecta de pequeñas áreas abiertas interconectadas por secciones de acción lineales.

De esta forma el juego puede contar un relato y a la vez entregar libertad al jugador para explorar lo que quiera y entrar a cuevas para buscar tesoros, animales, nuevos items y lograr el ansiado 100% del juego.

Este acercamiento es mucho más inteligente y evita el gran problema de los mundos abiertos que es la pérdida de foco. Demasiada libertad al jugador hace que si, puede que se entretenga a su modo, pero la historia y la intención del personaje pierden fuerza. Pienso en juegos como Batman Arkham Knight, con un mundo y una historia lineal pero cientos de misiones secundarias que en realidad no se conectan con lo que se quiere representar.

El contenido agregado en The Rise of the Tomb Raider es opcional pero no por eso se siente desconectado de la experiencia. Al contrario. Uno puede entender por qué Lara se desviaría del camino para revisar una cueva solo gracias a la sicología del personaje. Uno puede entender por qué se detendría a buscar textos o descifrar manuscritos solo para subir sus habilidades. O entiendes por qué irías a un lugar a matar algún animal grande para poder mejorar tu equipamiento.

Rise-of-the-Tomb-Raider-3

Todo en Rise of the Tomb Raider tiene su razón de ser y al final eso es lo que queda. Sin haber tenido aun el tiempo de probar juegos como Metal Gear Solid V, siento que este es el juego que más sensación de satisfacción he jugado en el año, ya sea por su sistema de combate flexible, la satisfacción tanto mental como visual de recorrer todos sus rincones, o de ir escogiendo las mejoras que se adaptan a tu estilos de juego.

¿Tiene sus errores? Por supuesto. La historia es algo débil, sobre todo la personalidad de Lara que parece depender demasiado de su padre, la falta de un modo bueno para rejugar las etapas y la parte final donde te obligan a tener combate armado a pesar de haber sido un maestro del sigilo todo el título.

Pero todo eso se pasa de largo cuando vemos el paquete completo. Rise of the Tomb Raider es un gran ejercicio de diseño en videojuegos y una aventura que deja todo listo para el eminente cierre de la trilogía. Uno que logre volver a encumbrar a Lara Croft como el personaje que los 90 coronaron como su reina.

NOTA: 5 de 5 pieles de oso

Escrito por: