Acceso y desempeño equitativo en la educación superior

Por Ernesto Treviño, Director ejecutivo del centro de Políticas Comparadas de Educación, Universidad Diego Portales

El acceso a la educación superior en Chile se ha generalizado a partir de 1981 con la irrupción de instituciones privadas de educación superior que ampliaron dramáticamente la oferta tanto en la educación técnica como universitaria. De hecho, la tasa bruta de matrícula en educación superior en 2012 es cercana a 70%. Además, sabemos que hoy el 40% de los estudiantes en educación superior son primera generación en su familia en llegar a este nivel educativo.

A pesar del incremento en el acceso, persisten dos desafíos en este nivel educativo. Por un lado, existe una importante segregación social de los estudiantes según la selectividad de la universidad. Por otro lado, las tasas de abandono de la educación superior llegan a 30% solamente en el primer año de estudios.

En un país como el nuestro, con altos niveles de desigualdad y con una alta segregación social entre las escuelas, se configura un panorama de disparidades en las oportunidades educativas que lleva a que el nivel socioeconómico del estudiante sea un fuerte predictor del desempeño educativo y del tipo de institución a la que asistirán los egresados de la educación media. Estas desventajas se recrudecen porque los criterios de selección y financiamiento para la educación superior están vinculados casi exclusivamente a las resultados de la PSU, la cual tiene una alta correlación con las características socioeconómicas de los estudiantes.

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En este entorno de amplias brechas sociales y educativas, distintas universidades selectivas del país han diseñado e implementado programas especiales de admisión y apoyo para que jóvenes talentosos con alto desempeño escolar, pero bajos puntajes en la PSU, puedan ingresar y terminar exitosamente la universidad. Se trata de programas que se han adelantado a la política pública, mostrando un esfuerzo de las instituciones por mejorar la inclusión en educación superior. Estos programas se han denominado de distinta forma, tales como programas propedéuticos, de talentos o de equidad.

Estos programas se basan en el hecho de que la inteligencia se distribuye equitativamente entre todas las clases sociales, y por ello no se justifica que los estudiantes más vulnerables con talento académico queden fuera de las universidades selectivas. Para ello los programas de acceso equitativo y apoyo al desempeño académico comparten un conjunto de elementos importantes.

En primer lugar, los programas se focalizan en ofrecer acceso a estudiantes con alto desempeño escolar en sus colegios, pero bajos resultados PSU. Se trata de estudiantes que han mostrado persistentemente sus esfuerzos en el ámbito académico, pero que las oportunidades educativas que han tenido no les han permitido alcanzar mejores puntajes en la prueba estandarizada, más tienen la constancia, el tesón y las capacidades para estudiar una carrera universitaria.

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En segundo lugar, los programas ofrecen a los estudiantes algún tipo de acompañamiento para que se garantice su éxito en la educación superior. Este apoyo se concentra en dos elementos. Por un lado, se les ofrece reforzamiento académico en lenguaje, matemática y cultura general, de manera que tengan conocimientos más sólidos que les ayuden a salir adelante en sus cursos universitarios.

Este apoyo se brinda durante la educación media y/o los primeros años de la universidad. Por otro lado, el acompañamiento incluye también procesos de socialización y adaptación que les permitan mejorar sus hábitos de estudio, aprender a colaborar y pedir ayuda y, en general, insertarse mejor en el contexto universitario que suele ser muy ajeno y lejano para estos estudiantes.

En tercer lugar, las instituciones apoyan financieramente a los alumnos, principalmente con excención del pago de aranceles, o bien, con excención del pago del diferencial entre el arancel real y de referencia en el caso que cuenten con Beca de Excelencia Académica.

Estos programas, en general, han mostrado resultados positivos en cuanto a la persistencia y desempeño académico de los estudiantes que ingresan por esta vía a la universidad. Y también han acumulado importantes experiencias que se han recogido, recién en el año 2014, para diseñar e implementar el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo (PACE), que es una política orientada a mejorar la equidad en el acceso y graduación de la educación superior.

¿Por qué son necesarios estos programas de equidad en Chile? ¿Son ellos la solución definitiva para acabar con la desigualdad en educación? ¿Eliminará la gratuidad en la educación superior la necesidad de los mismos?

De estos temas conversaremos este domingo en La Buena Educación de Radio ADN al mediodía.

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