Juan Cristóbal Guarello: “Lo nuestro”

Escribo esta columna cada vez que un gran evento, Copa del Mundo o Copa América, culmina dejando un reguero de triunfadores, heridos, papeles, pífanos, cornetas, ruidos, bandera y hojarasca. Una vez que, despertados del sueño o la pesadilla, hay que volver a la rutina de nuestro fútbol arrinconado.

En esta ocasión, luego de ganar por primera vez la Copa América, ese despertar debía ser, necesariamente, más dulce, o más brioso, o con una sensación más cómoda, como si algo muy profundo hubiera cambiado.

Carta abierta de Guarello a la selección chilena

El Tenor Guarello publicó una carta en AS Chile donde reconoce que “soy la contra, el chaquetero, el que tiene agua en las venas, el saco de plomo”.

Pero la verdad es que el fútbol local, Copa Chile o Torneo Oficial, tiene su propia dinámica, su esfera particular que difícilmente pudiera ser permeada por un hecho externo, aunque ese hecho sea fundacional, único y regio. De alguna forma, como una inercia, lo que no es malo, mantiene su propia identidad y manera.

Y es curioso, el sábado en el Monumental se vio a Jean Beausejour muy cómodo desbordando por la izquierda y hasta llegando al gol. Como si el retorno a lo nuestro, con la corona fresca sobre las sienes, fuera un hecho anhelado. El soldado que vuelve a casa con sus medallas y se interna en el campo para trabajar la tierra. Estaba feliz.

Guarello sobre el triunfo de La Roja: ‘Lo hicieron’

Juan Cristobal Guarello expresó este domingo en AS Chile su felicidad por el título de la selección chilena y “por toda la gente que nunca tiene una oportunidad como esta”.

El domingo estuve en La Florida bajo la lluvia. Con esa hostil cancha sintética y 2.000 hinchas siguiendo a la Católica de Salas, y sus promesas de vértigo, frente al interesante Audax de Pellicer, ya sin la presión del descenso y dueño, al fin, de su destino.

No sé si el partido fue muy bueno, o apenas bueno, o hasta discreto. Pero lo disfruté en el pequeño análisis del día a día. Ese Vallejos que le dio un baile a Juan Carlos Espinoza; en los bríos y los porrazos de Mark González que le costaron el cambio; en el oportunismo de Pol que no falla; en un arquero debutante, Muñoz, que se llevó todos los abrazos al final; en el orden defensivo de Labrín; el error en el cambio de Llanos por Costa, que dejó el mediocampo cruzado sin marca; el golazo de Mora…

En fin, fútbol sin pretensiones, con altos y bajos, sin dramas ni grandilocuencias. Lo nuestro.

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